¿Cuántos equipos necesita tu empresa para que un contrato de soporte tenga sentido?
Es la pregunta que más nos ahorra tiempo a ambos lados, y casi nadie la hace antes de pedir una cotización. La respuesta corta: hay un punto en el que pagar por incidencia sale más caro que un contrato, y ese punto tiene menos que ver con la cantidad de equipos de lo que parece.
Lo que realmente define el punto de quiebre
No es el número de computadoras: es cuánto te cuesta una hora de operación detenida. Una empresa de ocho personas que factura desde un sistema y no puede parar necesita más respaldo que una de treinta donde cada uno trabaja en su archivo y puede esperar hasta mañana.
Dicho eso, la cantidad de equipos sí funciona como referencia práctica, porque determina cuántas incidencias vas a tener al mes.
Qué cambia según el tamaño
Menos de 10 equipos
Normalmente conviene soporte por incidencia. Vas a tener pocos problemas al mes y un contrato mensual te queda grande. Lo que sí vale la pena resolver aunque seas chico: los respaldos y las contraseñas, porque el daño de que fallen no escala con tu tamaño.
Entre 10 y 30 equipos
Es la zona donde el modelo empieza a cambiar. Aparece algo que no existía antes: nadie sabe qué hay. Qué equipo tiene cada persona, qué licencias, cuál está por morir. A este tamaño el inventario ordenado y el mantenimiento preventivo empiezan a pagarse solos, porque prevenir una falla cuesta menos que atenderla.
Entre 30 y 80 equipos
Acá un contrato mensual casi siempre sale más barato que la suma de incidencias, y por una razón poco intuitiva: al proveedor le conviene que tengas menos problemas. Con pago por evento, cada falla es facturación; con cuota fija, cada falla es costo suyo. Los incentivos se dan vuelta a tu favor.
También suele aparecer la primera persona de TI interna, y ahí la pregunta deja de ser «contrato o no» y pasa a ser qué parte se queda adentro y qué parte se terceriza.
Más de 80 equipos
A este tamaño la conversación ya no es de soporte sino de gestión: control de accesos por rol, ciclo de vida de los equipos, continuidad operativa. El contrato deja de ser un seguro y pasa a ser una función de la empresa.
Los costos que no aparecen en ninguna factura
Cuando se compara «pagar por incidencia» contra «contrato», normalmente se comparan solo las facturas. Faltan tres cosas:
- El tiempo de tu gente. Media hora de cinco personas esperando que vuelva el sistema es media jornada de la empresa, y no la factura nadie.
- Lo que compras mal por urgencia. Cuando un equipo muere sin aviso, se compra lo que hay disponible al precio que sea.
- El conocimiento que no queda escrito. Si cada incidencia la atiende alguien distinto y nadie registra qué se hizo, el mismo problema se resuelve desde cero cada vez.
Cómo saberlo en tu caso
La forma directa es contar: cuántas veces en los últimos tres meses alguien de tu empresa no pudo trabajar por un tema de tecnología, y cuánto tiempo duró cada vez. Si esa cuenta pasa las cinco o seis horas al mes, el contrato probablemente ya se paga solo.
Publicamos cómo cotizamos para que puedas hacer esa comparación con números y no con impresiones. Y si prefieres que la hagamos juntos, el diagnóstico inicial no tiene costo.